La familia se presenta a menudo como víctima de la televisión, y hay motivos para pensar que lo es en algunos sentidos. Pero esta constatación no exime a la familia de responsabilidades ante el fenómeno televisivo. Ser víctima no comporta que no deba asumir culpabilidades. La familia es responsable del producto que se selecciona para el consumo, de la edad de quien lo consume, de su personalidad y de su formación, así como del contexto en el que se consume. Los padres y madres de familia son responsables también por no presionar a los demás responsables, por no ejercer como ciudadanos activos que exigen, protestan y denuncian. Para ejercer de manera eficaz todas estas responsabilidades es imprescindible que los padres y madres de familia conozcan en profundidad cómo se produce el consumo de imágenes, cuáles son los mecanismos mentales que se activan en los espectadores.
Published on 30/09/05
Accepted on 30/09/05
Submitted on 30/09/05
Volume 13, Issue 2, 2005
DOI: 10.3916/25705
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